Julliana Roldán
En la locura nace la intuición, esa guía que nos conduce siempre por los caminos de la vida, la guía que hace posible buscar nuevos mundos con la ilusión de encontrar mejores cosas, la que hace posible reconocer el significado de lo que otros comunican, de lo que comunicamos, para que así estas vivencias en su conjunto entretejan sentidos a todo lo que se ha hecho y se hará.
Estamos intuyendo a cada momento y entre más experiencias recopilamos más se afina nuestra intuición, más acertadas se hacen nuestras decisiones. Así vamos contruyendo procesos de individuación, pues cada uno de nosotros hace y siente de manera diferente y estetiza eso a su antojo; de este modo Dionisios, engendrando locura en nuestra cotidianidad, la hace más llevadera, puesto que vamos afrontando y otras veces huyendo de la inmunda, estresante y rígida realidad, cargada de moral (o doble moral), de prejuicios, de miedo, de ocupaciones, de gente cansada, que en últimas, puede terminar por convertirnos en seres humanos muertos en vida; incapaces de salir victoriosos del "desafío trágico" al que nos enfrenta este laberinto.
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