Por: Julliana Roldán
La locura es una fuente divina presente en cada uno de nosotros, de ella emanan diferentes experiencias, situaciones y sensaciones, lo que da lugar a la sabiduría, al conocimiento. Giorgio Colli, en "El Nacimiento de la Filosofía" distingue cuatro locuras, dado a que la 'Manía' (locura) se vivencia de diferente manera según las cualidades individuales y la noción espacio-tiempo.
Locura profética: Se experimenta cuando entramos en un campo donde se tiene la capacidad de saber lo que pasará, esa capacidad hace posible una visión del futuro y la comprensión de lo que ella devela. Es una locura donde está implícita la voluntad y el dios Apolo.
Locura mistérica: Ésta es una locura muy bella porque su principal vehículo es la intuición. Es similar a la anterior en el sentido de que nos sugiere algo, pero difiere en que es algo improvisto, que surge espontáneamente a causa de alguna sensación, es místico, atrae. Puede ser un impulso que invita a aventurarse en algo fuera de lo cotidiano y genera una sensación muy estimulante. Por ello, en la locura mistérica quien nos guía es Dionisios.
Locura erótica: pertenece a todas las sensaciones y vivencias que recopilamos a través del cuerpo y reconforta nuestro mundo interior. Pertenece a Eros y Afrodita.
Y por último, la locura inspirada por las Musas: la locura poética, la locura de las palabras, del arte. Parte de un acto de la voluntad; el resultado es la comunicación de lo que pensamos, creemos y sentimos y de lo que por medio de ese proceso comunicativo hacemos pensar, creer y sentir a los demás.
No hay comentarios:
Publicar un comentario